miércoles, 6 de agosto de 2008

UN CUENTO MAS EN LA VIDA


La Vida en Cuentos
Se cuenta que había un monje que era ejemplo de ascetismo y correción.Un buen día, o mejor un mal día, lo acusaron de haber embarazado a una doncella; la propia joven lo hizo para salvar de la ira de su padre al verdaderoresponsable. Se levantaron todo tipo de calumnias e improperios, y paraestigmatizarlo más aún, le obligaron a tener que criar a la criatura.Años después cuando se supo la verdad, el arrepentimiento fue general y noencontraban la forma de desagraviar al monje en quien ahora veían un santo.El monje les dijo con toda humildad: "Estaba seguro de no ser ninguno de los dos personajes que me atribuyeron, ni para bien ni para mal, así quenunca llegó a perturbarse mi tranquilidad".Lo que el otro ve en ti es simplemente lo que el otro quiere ver. Nunca caigasen la desaprensión de dejarte definir ni por tus amigos ni por tus enemigos, deotra manera tendrás una visión distorsionada de lo que realmente eres.Si es tu enemigo quién se refiere a ti lo hará aludiendo a todos tus defectos yconductas negativas; sí en cambio, es tu amigo el que lo hace, sólo destacarátus virtudes y actuaciones positivas; y si es alguien que no entra en ninguna de las clasificaciones quién de ti se pronuncia, estará aún más perdido porquedesconocerá tanto lo positivo como lo negativo porque nunca fuiste objeto desu interés.

lunes, 4 de agosto de 2008

VIVE EL DIA COMO SI FUERA EL ULTIMO


Nos acostumbramos a vivir en departamentos y a no tener otra vista que no sea las ventanas de alrededor.
Y porque no tiene vista, luego nos acostumbramos a no mirar para afuera.
Y porque no miramos para afuera, luego nos acostumbramos a no abrir del todo las cortinas.
Y porque no abrimos del todo las cortinas luego nos acostumbramos a encender mas temprano la luz.
Y a medida que nos acostumbramos, olvidamos el sol, olvidamos el aire, olvidamos la amplitud.
Nos acostumbramos a despertar sobresaltados porque se nos hizo tarde.
A tomar café corriendo porque estamos atrasados.
A leer el diario en el ómnibus porque no podemos perder tiempo.
A comer un sandwich porque no da tiempo para almorzar.
A salir del trabajo porque ya es la noche.
A dormir en el ómnibus porque estamos cansados.
A cenar rápido y dormir pesados sin haber vivido el día.
Nos acostumbramos a esperar el día entero y oír en el teléfono: "hoy no puedo ir". "A ver cuando nos vemos" "La
semana que viene nos juntamos".
A sonreír a las personas sin recibir una sonrisa de vuelta.
A ser ignorados cuando precisábamos tanto ser vistos.
Si el cine esta lleno nos sentamos en la primera fila y torcemos un poco el cuello.
Si el trabajo esta complicado, nos consolamos pensando en el fin de semana.
Y si el fin de semana no hay mucho que hacer, o andamos cortos de guita, nos vamos a dormir temprano y
listo, porque siempre tenemos sueño atrasado.
Nos acostumbramos a ahorrar vida.
Que, de a poco, igual se gasta y que una vez gastada, por estar acostumbrados, nos perdimos de vivir.
ALGUIEN DIJO, "LA MUERTE ESTA TAN SEGURA DE SU
VICTORIA, QUE NOS DA TODA UNA VIDA DE VENTAJA"
Disfrutemos...